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La Coctelera

El Hotel Existencia

El Hotel Existencia es ese lugar donde protegerse cuando la vida se nos pone en contra, el refugio último de los desencantados o de los que no pierden nunca la esperanza....... Brooklyn Follies (Paul Auster).

28 Julio 2008

Resumiendo

Hace ya más de una semana que regresé de las vacaciones, pero la pereza me ha ido ganando el pulso en lo que a actualizar el blog se refiere. Hoy, que parece que vuelve a prender la chispa, déjame contar las cosas que he visto:

He visto equilibristas disfrazados de veraneantes, capaces de llevar en las manos varios platos rebosantes de comida sin que nada se les cayese al suelo.

He visto magos disfrazados de camareros que hacían desaparecer en mágicos cubos de basura la gran cantidad de comida sobrante.

He visto domadoras disfrazadas de madres intentando someter a fieras de ocho años.

He visto funambulistas disfrazados de padres intentando bailar en la cuerda floja con alguna que otra trapecista, mientras su mujer (la domadora) era atacada por la fiera.

He visto payasos...

He visto a adolescentes con exceso de pecho perseguidas por adolescentes con exceso de hormonas mientras que adolescentes con exceso de peso jugaban excesivo tiempo con sus consolas.

He visto a mucha gente alegre, sonriente, feliz de formar parte de ese circo.

He visto el mar. Y lo he oído. Y lo he olido. Y lo he sentido en todo mi cuerpo paseando -por vez primera- desnudo por su orilla, cruzándome con otros cuerpos también desnudos, cuerpos de diversos tamaños, formas y colores, cuerpos imperfectamente bellos que me han hecho comprender que nudismo no es sinónimo de exhibicionismo, sino de libertad.

He despertado cada mañana con cantos de golondrina.

He sentido la mordida del sol, la caricia del agua y el mecer de la brisa.

He ganado un par de kilitos... quizá tres...

Me he enamorado veintidós veces, y me he desenamorado veintitrés...

He echado algunas cosas de menos.

Y aquí estamos otra vez.

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27 Junio 2008

Ha llegado mi hora...

... ¡que le vamos a hacer!... es ley de vida... a unos nos llega antes, y a otros después... y ya se sabe que esto no entiende de si eres joven o viejo, novel o veterano... cuando te llega la hora de descansar en paz, te llega ¡y punto!...

Y es que ya me lo dijo mi jefe:

- A ver majo, ¿tu cuando te quieres ir de vacaciones?
- Pues mire usted , señor jefe, a mí me gustaría...
- Primera quincena de Julio ¡Siguiente!...
- Pero es que yo...
- Primera de Julio ¡y punto!... ¡Siguieeente!...

Así que nada, como yo soy muy bien mandado (incluso cuando me mandan a freír morcillas como es el caso), desde mañana estaré tostando al sol mi body serrano en alguna playa virgen (con perdón) del Cabo de Gata. Como mi portátil también me ha pedido vacaciones (dice que quiere hacer turismo por Silicon Valley para conocer mejor sus orígenes) no actualizaré el blog en estas dos próximas semanas, pero no dudéis de que intentaré buscarme las mañas para seguir leyéndoos.

Feliz quincena y hasta la vista.

Viñeta superior de Forges.com

Tags: vacaciones

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25 Junio 2008

Palabras encadenadas

Me gusta encadenar unas palabras con otras. No me refiero a como lo hace un escritor - eso sería muy pretencioso por mi parte -, sino más bien a como lo haría un casamentero, un asesor de parejas que busca propiciar uniones compatibles entre sí.

Disfruto colocando una palabra al lado de otra y escondiéndome para observar el resultado. Es maravilloso ver como hay ocasiones en las que se inicia un curioso ritual de coqueteo entre ambas, un delineado baile de grafías que suele acabar en juramento de amor eterno sellado con tinta indeleble. Aunque por el contrario, también hay otros momentos en los que resulta no menos fascinante ver como al juntarlas, enseguida la una pretende poner los puntos sobre las íes a la otra y acaban tirándose los trazos a la cabeza, viéndome obligado a separarlas de inmediato.

Pero lo que realmente me llena es cuando todas y cada una de las palabras se hallan al lado de su correspondiente amada. Y yo me siento como un Juez de Paz que va dándoles casamiento a medida que las voy leyendo. Y al terminar de leer (como en casi todas las bodas) se me escapa una lagrimita, porque sé que en ese texto que fue poco a poco creciendo, encadenando palabra tras palabra, va un pedacito de mi alma.

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23 Junio 2008

El futuro que viene

¿Tienes problemas para seguir una dieta? Ten paciencia. Dentro de 10 años habrá un fármaco que te permitirá comer todo lo que quieras sin ganar peso.

¿Te deprime la idea de la muerte? Pues si aguantas otros 15 años, tu esperanza de vida seguirá aumentando cada año más rápido que tu envejecimiento.

No lo digo yo. Lo dice Ray Kurzweil, futurista (que no futurólogo) experto en tecnología e inteligencia artificial, con un buen historial de predicciones y la suficiente credibilidad como para que la Academia Nacional de Ingeniería de EE UU haya publicado alguno de sus trabajos.

Pero eso no es todo. Kurzweil afirma que para el año 2020 nos estaremos implantando ordenadores en el cerebro y construiremos máquinas tan inteligentes como nosotros. E incluso ¡tendrán sentimientos!...

Pues nada, que yo ya me estoy imaginando en un futuro con 120 tacos, el físico del David de Miguel Ángel y paseando de la mano con una androide de largas y esbeltas bielas, licenciada en Física Cuántica.


Imagen y vídeo de Asimo.
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22 Junio 2008

¿Cómo están ustedes?

A veces hay días en los que al salir de casa, sobre la cama quisiera abandonar mi coraza. Y a pecho desnudo pasear por las calles, mostrándole al mundo mi Ser sin mordaza, sin careta de goma que me impida acaso regalar mi risa, compartir el llanto, y vivir la vida igual que un payaso que reparte alegría, que vuela alto, que no teme al dolor ni le asusta el fracaso.


A la memoria de Alfonso Aragón (Fofó), que hoy hace 32 años dejó a Susanita, a su ratón, a don Pepito, a don José y a miles y miles de niños como yo, un poquito huérfanos.


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19 Junio 2008

Jaque a la reina

De un tiempo a esta parte, tengo la sensación de estar jugando una eterna partida de ajedrez conmigo mismo en la que, haga lo que haga, siempre me encuentro en situación de jaque.

Si lanzo mis peones a la ofensiva, estos realizan una deserción en masa y se ponen en mi contra. Mis viejos y leales alfiles me dicen que ya no están para mucho juego, que el cronómetro no perdona. Y mis caballos aprovechan la menor ocasión para practicar el noble arte del escaqueo. Por fortuna, aún me queda el sustento de mis dos hermosas torres, atalayas majestuosas que me hacen sentir como un verdadero rey...

... ¿como dices?... ¿la reina?... Bueno, me da la impresión de que la reina está un poco mosqueada, porque piensa que mi mayor obsesión es comerme a toda costa a la reina contraria...

... pero lo que no sabe es que mi verdadera intención pasa por abdicar, y fugarme con una bellísima ficha de damas.

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17 Junio 2008

La memoria de mi memoria

Tras una larga semana de posoperatorio, hoy por fin mi querido ordenador vuelve a enchufarse al mundo (virtual). Y es que como ya dije, últimamente presentaba algunos síntomas que hacían pensar en que algo no iba del todo bien, por lo que no quedó otro remedio que hacer una visita al doctor.

- Dígame, señor doctor ¿qué tiene? ¿es grave?

- Bueno... hemos localizado el problema y... le falla la memoria.

Y al oír esto, mi mundo (virtual) se vino abajo, porque pensé que la memoria de mi ordenador es en gran parte mi memoria almacenada en forma de cientos de fotografías, recopilada en miles de canciones, amontonada en decenas de películas y, sobre todo, depositada en tantos y tantos escritos que pensé haber perdido para siempre...

Afortunadamente, el doctor me sacó del error explicándome que la solución era sencilla, que el fallo estaba en la memoria temporal que solamente pierde los datos almacenados recientemente (como cuando no sabes donde dejaste las llaves, o si ya le echaste azúcar al café).

Ahora, una vez recuperados del todo (el ordenador y yo), volvemos a navegar por estos lares cocteleros aunque, dicho sea de paso, casi no lo consigo porque no lograba recordar la maldita contraseña.

Tags: memoria

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10 Junio 2008

El pez grande siempre se come al pez chico

Salí de casa como hacía a diario para comprar el pan. Al entrar en la panadería eché de menos el habitual sonido de campanilla que anunciaba la visita de un nuevo cliente, aunque en su lugar pude apreciar la suave melodía de un hilo musical. Tras el mostrador, sustituyendo al tendero de siempre, un joven de pelo engominado, traje-chaqueta y corbata, entonó un melódico ¿puedo ayudarle en algo, señor?, y yo, en evidente estado de confusión, no pude más que excusarme con un ¡perdón, me he equivocado! a la vez que giraba sobre mis talones. Al salir de nuevo a la calle levanté la vista hacia el luminoso rótulo que lucía sobre la puerta, y mi asombro fue mayúsculo al observar que allí donde hasta ayer estuvo el negocio de mi panadero de toda la vida, ahora estaba uno de esos Grandes Almacenes donde suele llegar la primavera antes que en ningún otro sitio.

Debido a la impresión decidí ir dos calles más arriba para tomar un café en el bar de siempre, pero no hice más que doblar la esquina cuando me encontré frente a un colosal edificio en forma de Gran Centro de Ocio que ocupaba toda la manzana. Aquel monstruo se había engullido la cafetería, la librería y la pequeña tienda de ultramarinos, amén de las viviendas que estaban por encima de dichos comercios, y en su enorme fachada un luminoso neón te invitaba a entrar al paraíso del hedonismo.

El pánico inundó mis venas. Sin mirar atrás eché a correr hacia mi casa con la intención de meterme en la cama, pensando que quizás de esa manera, al despertarme todo se habría desvanecido como en un mal sueño. Corrí con todas mis fuerzas hasta que, llegando por fin a mi barrio, una valla metálica y un tipo con un casco amarillo en la cabeza me pararon en seco.

- ¡Alto! No se puede pasar- me dijo con gesto serio.

- Pero... ¡pero yo vivo ahí!- le respondí con un grito ahogado y desesperado a partes iguales.

- Pues lo siento, pero no se puede pasar. Estamos construyendo un Gran Centro Comercial - sentenció el fulano, mientras una grúa golpeaba con una enorme bola de hierro en la fachada de mi casa.

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