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... hola mamá... sí, todos bien... ¿y vosotros qué tal?... ¡muy bien!, me alegro... y el tiempo, ¿como está?... ¡vaya! pues ya sabéis,... ¡eso es, ¡vale!, de vuestra parte..... sí, sí, adiós... muy bien, mañana hablamos, un beso, adiós.
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Al colgar el teléfono me queda la sensación de que se han invertido los papeles. Que el mundo ha dado un giro convirtiéndome a mí en el padre protector y preocupado, y a mis padres en esos hijos que por primera vez duermen fuera de casa. No es una sensación nueva, no, es mas bien un déjà vu, una especie de bucle que se lleva repitiendo desde el día en que tomé consciencia de que ellos se habían hecho mayores, y por ende, yo también.
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La vida no te avisa cuando dejas atrás una etapa y pasas a la siguiente. No te manda un telegrama para decirte que se acabó tu niñez, que ya eres adolescente o que te prepares para la vejez. Eres tú mismo, y únicamente tú, quien primero intuye, luego observa, después duda y finalmente acepta que la vida (tu vida) ha cambiado. Y es en ese momento, en ese instante de consciencia, cuando decides que ya eres adolescente, porque dejaron de gustarte tus juguetes y ahora prefieres los amigos; o que ya eres adulto, porque asumes responsabilidades además de exigir derechos; o que ya eres padre, porque disfrutas de tus hijos en la risa y en el llanto; o que ya eres mayor, porque tus padres también lo son.
Mañana, más o menos a la misma hora, sonará el teléfono
... hola mamá... sí, todos bien... ¿y vosotros qué tal?.....


Eso me recuerda que la semana pasada, mis padres se fueron de parranda, todo el fin de semana.
Cuando les llamé, no pude evitar decir " os parece bonito...no llamar para decirme que estais bien".
Mi madre soltó una carcajada,...yo también. Por primera vez se estaban invirtiendo los papeles.
;)
preciosa la canción la puse en mi casita. Bailemos...
Esos son los primeros síntomas :D
Me alegra que te gustase la canción.