Perro ladrador, poco conversador
Estaba yo en el sofá, inmerso en una de tantas apasionadas lecturas, cuando mi perro se sentó frente a mí apoyado sobre sus cuartos traseros y, con voz firme y serena, me soltó un <
- Pero qué coñ... hay que jod... ¿puedes hablar...? -le pregunté tartamudeando, sintiéndome tan confuso como estúpido por creer estar dialogando con un perro.
Tras recuperar un poco la calma y asimilar la situación, estuvimos intercambiando durante un buen rato nuestros puntos de vista sobre lo perra que es la vida. Pero en un momento dado, él adoptó un tono más transcendental.
- Pero se supone que eres mi amigo más fiel, ¿no? ¡Y yo te quiero!... -le dije con la voz rota de dolor.

Ahora, en las ocasiones en las que la soledad se disfraza de tristeza, pienso que debí ocuparme más de él, pasar más horas a su lado en lugar de trabajar tanto. Puede que así no hubiese tenido la necesidad de aprender a hablar, ni de plantearse todas esas cosas. ¿Quién sabe?
Otras veces, como hoy, cuando recibo una carta suya diciéndome que ha encontrado a alguien y que es feliz, me alegro tanto, tanto, tanto...


hola-holita-y-que-lokita-estoy dijo
http://www.espacioblog.com/hola-holita-y-que-lokita-estoy
corre la voz hay que ayudar a ramses
15 Mayo 2008 | 11:17 AM