A veces hay días en los que al salir de casa, sobre la cama quisiera abandonar mi coraza. Y a pecho desnudo pasear por las calles, mostrándole al mundo mi Ser sin mordaza, sin careta de goma que me impida acaso regalar mi risa, compartir el llanto, y vivir la vida igual que un payaso que reparte alegría, que vuela alto, que no teme al dolor ni le asusta el fracaso.


A la memoria de Alfonso Aragón (Fofó), que hoy hace 32 años dejó a Susanita, a su ratón, a don Pepito, a don José y a miles y miles de niños como yo, un poquito huérfanos.